Descubrí que el ángulo perfecto para observar tu cuello y tu pelo atado es el mismo para respirar tu perfume.
Tambien descubrí que en tus comisuras existe un punto especifico en el que dejas al descubierto tu alma.
Te descubrí aunque hayas intentado ser sombra ante la ansiedad de vivir en este mundo tan catastrófico y a veces hostil.
Entiendo la elección de acallar cada uno de tus detalles delante de la mirada juiciosa del mundo.
Pero si pudieras habitar mi cuerpo entenderías que la inmensidad vasta del mundo me impactó en el momento que conocí tu piel.
Entenderías que ante tu mirada los rayos de sol se volvieron frágiles y perdieron la cualidad de achinarme los ojos; Que los sonidos que te construyen son la calma de mis mares y que tu risa es la melodía más intima jamás compuesta.
Entenderías, por fin entenderias que mis pulsaciones comenzaron cuando tu respiración atravesó mi cuerpo.